El gato oriental de pelo largo es el resultado del producto accidental de cruces entre el gato balinés y el gato oriental de pelo corto.
La personalidad del gato oriental es tan distintiva como su imagen exterior, es orgulloso y soberbio, inquisitivo y curioso, animado e imprevisible, temperamental y turbulento.
Extremadamente sensible, se siente herido al no prestarle atención, pero devolverá con creces y devoción el afecto de su amo. Fiel hasta la tiranía, necesita una atención casi total.
Siempre reaccionará ante cualquier estímulo, mostrándose absolutamente inquisitivo cuando su amo regresa a casa. No tolera bien la soledad.
Muy sociable y siempre dispuesto a jugar, su curiosidad está en constante alerta, necesita actividad y soporta mal el aburrimiento. Es capaz de las más sutiles astucias para acaparar la atención.
Más allá de su aspecto singular, si hay algo que destaca al oriental, es su temperamento.
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